


Ni Halloween ni el Día de Muertos, Castilla y León tiene multitud de tradiciones y costumbres ancestrales propias para estos días en los que se recuerda a los difuntos y se habla tanto de ánimas. Te proponemos participar estos días en nuestra esencia cultural formando parte de ritos y costumbres, algunas ancestrales, que se suceden por todos los rincones de la comunidad autónoma. El Día de los Santos es mucho más que la costumbre de acudir a los cementerios con flores para recordar y honrar a nuestros seres queridos fallecidos. Aquí van otras enraizadas tradiciones que cada año atraen a más personas hasta las localidades donde suceden.
Festival de las Ánimas (Soria)
Fiesta de Interés Turístico Regional, el Festival de las Ánimas se ha convertido en uno de los más relevantes atractivos culturales sorianos. Es un homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer y su leyenda El Monte de las Ánimas. Este 2024 celebra la edición número 39 de un festival literario y poético que llena de eventos el centro de Soria durante 13 días. Lecturas públicas de relatos, escape room, juegos de rol o visitas guiadas por la ciudad son algunas de las muchas actividades programadas para este año. Pero sin duda la noche más esperada es la del 31 de octubre cuando se celebra el Desfile de las Ánimas. La propia organización lo define describe así: «Cada 31 de octubre los antiguos templarios y guerreros nobles de la ciudad se levantan de sus osarios y alzan sus rasgados estandartes y tambores en ya toda una tradición que se repite al caer la noche y que cada año cuenta con mayor número de participantes».
Noche de las Almas Blancas de Mogarraz (Salamanca)
Cada 1 de noviembre se celebra en el precioso pueblo de Mogarraz, en plena Sierra de Francia, la Noche de las Almas Blancas. Una tradición recuperada en 2011 por el Ayuntamiento de la localidad y que es un homenaje a los difuntos. En este antiguo rito colaboran prácticamente todos los vecinos de este pequeño pueblo que se llena de velas mientras recorre las calles una comitiva encabezada por las mozas de ánimas, que son las encargadas de guiar a las almas perdidas. La procesión avanza en un silencio roto solo por los cánticos del historiador Antonio Cea. La fiesta termina con una chocolatada en la plaza del pueblo.
Cofradía de las Benditas Ánimas (Zamora)
Otra procesión todavía más singular es la que se celebra en estas fechas en Zamora. Recorre el Cementerio de San Atilano el 2 de noviembre con motivo del Día de los Fieles Difuntos. La Cofradía de las Benditas Ánimas, una de las más antiguas de la ciudad, se encargaba de organizar los entierros. Cada 2 de noviembre procesionan por el cementerio rezando el Rosario y arropados por la imagen de «Jesús y Vida». Esta es la única procesión en España que recorre un cementerio con motivo de estas fiestas de difuntos. En Zamora el Cementerio de San Atilano se convierte estos días en espacio cultural acogiendo además una representación de Don Juan Tenorio.
Representación de Don Juan Tenorio (Valladolid)
En Valladolid el protagonista de las jornadas misteriosas de difuntos y ánimas es Don Juan Tenorio. El eterno personaje creado por José Zorrilla forma parte de la tradición de la ciudad. Todos los años se vuelve a representar esta obra maestra del teatro firmada por el poeta y dramaturgo vallisoletano. Valladolid es una ciudad de teatro, y acudir al teatro para volver a disfrutar de Don Juan Tenorio está entre los planes imprescindibles. Desde 1977 la asociación Amigos del Teatro pone en escena el texto estos días del año de manera ininterrumpida. Asegura este colectivo que la obra siempre es la misma pero cada año distinta porque requiere la complicidad de un público que llena el patio de butacas. Este año se podrá volver a ver en el Teatro Zorrilla del 31 de octubre al 3 de noviembre.
El magosto
El magosto consiste en degustar de castañas asadas. Es una tradición de origen celta que se celebra en muchos puntos de Salamanca, Zamora y León en torno a estos días de difuntos y los Santos. Magosto es el nombre de la hoguera donde se asan las castañas y aseguran que es un rito ancestral que se basa en la creencia de que el consumo de castañas permite liberar almas del purgatorio. En Zamora la tradición dice que la costumbre de ingerir estos alimentos altamente energéticos se debe a que durante la noche del Todos los Santos se tocaba a muertos sin cesar hasta el amanecer. Amigos y parientes ayudaban a los campaneros a realizar esta tarea y juntos consumían el magosto para no desfallecer.

