La sensibilización por la recuperación y puesta en valor de nuestro patrimonio industrial es cada vez mayor. Fábricas, máquinas o instalaciones imprescindibles para explicar la historia del territorio que hasta hace poco solo eran ruinas sin importancia se están recuperando para recorrer las industrias del pasado. El legado industrial permite conocer la evolución de la cultura, las sociedades y hasta el paisaje. Este tipo de turismo cada vez tiene más demanda y genera experiencias culturales de gran interés.  Los grandes buques insignia del patrimonio industrial de Castilla y León son las minas romanas de Las Médulas y el Canal de Castilla. Sin embargo, queremos recomendar experiencias y visitas menos conocidas pero que nos ayudan a entender el funcionamiento de industrias que supusieron una fuente de progreso en el pasado para sus territorios. 

Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León

El Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León es la gran apuesta de la Junta de Castilla y León por la difusión del patrimonio industrial. Es un museo de titularidad autonómica que acoge la ferrería de San Blas, rebautizada como la «catedral del hierro». Esta ferrería está considerada la primera industria siderúrgica de España. Data de 1846 y se compone de un complejo que incluye altos hornos cok, lo que supuso traer a España las últimas tecnologías industriales que ya se utilizaban en Francia o Alemania. El edificio albergó las primeras máquinas de vapor de la provincia de León así como grandes maquinarias importadas de Gran Bretaña. La visita permite conocer además cómo fue la transición de la comunidad rural a una nueva sociedad industrial y cómo este tipo de explotación fue transformando también el paisaje. Además se incluye una espectacular botica.

Este museo se ha concebido con la actual tendencia de que la recuperación del patrimonio cultural suponga no solo un recurso turístico, también un nuevo centro cultural para los vecinos de la zona. En este sentido el museo programa exposiciones y diversas actividades para todas las edades.

Pozo Julia de Fabero

La importancia de la minería leonesa ha dejado numerosas infraestructuras a lo largo de la provincia. Muchas de ellas ha caído en el olvido y la ruina tras el fin de las explotaciones pero en otros casos se han desarrollado proyectos de recuperación  y puesta en valor de este patrimonio industrial sin el cual es imposible entender la historia social y económica de muchas localidad a lo largo del siglo XX.

Uno de los proyectos de referencia en la recuperación y puesta en valor de minas es el conocido Pozo Julia. El Ayuntamiento de Fabero lo gestiona desde el año 2007 creando un espacio donde enseñar la importancia de la minera haciendo visitables sus instalaciones. La ruta permite conocer desde los vestuarios, la sala de máquinas, el castillete o la propia mina. También en qué consistían los diferentes oficios mineros como barrenista o picador. Pozo Julia comenzó su construcción en 1947 y cerró en 1991. Es un pozo de tres plantas  que alcanza los 275 metros de profundidad. En 1962 fue la primera mina en España que introdujo el arranque mediante cepillo.  Cada espacio visitable permite descargar una audioguía con todas las explicaciones.

Minas de Manganeso de Puras de Villafranca

En la provincia de Burgos están las únicas minas de manganeso visitables de toda España. Se trata de las minas de Puras de Villafranca, en Belorado, y tienen diseñadas diversas actividades turísticas para conocer en profundidad el legado y el funcionamiento de este importante patrimonio industrial. Las minas datan del siglo XVIII y la visita permite descubrir cómo se trabajaba en estas galerías a mediados del siglo XIX. Desde las herramientas, los procesos industriales, los lavaderos o las oficinas.

Museo de la Industria Harinera de Castilla y León

Ubicado en Gordoncillo (León) es uno de los más destacados e interesantes ejemplos de recuperación de patrimonio industrial harinero en Castilla y León. Este tipo de edificios eran muy comunes en toda la geografía de la comunidad autónoma y muchos sufren un avanzando estado de deterioro y de abandono. No es el caso de la harinera de Gordoncillo convertida en el Museo de la Industria Harinera de Castilla y León. Una propuesta diversa que une patrimonio industrial con otros tipos de oferta cultural ya que además del museo sobre la industria harinera el complejo ha creado sala de exposiciones y un auditorio donde programar espectáculos. Un buen ejemplo de recuperación de patrimonio que no solo crea un nuevo atractivo turístico para visitantes si no que aporta un espacio cultural del que pueden disfrutar los vecinos de municipio con multitud de actividades.

El Museo de la Industria Harinera de Castilla y León se ubica en el edificio de la Fábrica de Harinas ‘Marina Luz’.  Data del año 1945, fecha en la que fue reconstruido tras el incendio sufrido en 1944 y tiene tres plantas: una inferior en semisótano, primera planta (molienda) y segunda planta (cernido). Completamente restaurado la visita permite conocer el funcionamiento de estas industrias y toda la maquinaria necesaria para la elaboración de harinas.

Ruta de las fábricas textiles de Béjar 

La localidad salmantina de Béjar fue un importante núcleo de producción textil hasta hace tan solo unas décadas. Al igual que la industria textil catalana, las telas bejaranas supusieron un florecimiento económico para esta villa histórica del que solo queda el recuerdo. El patrimonio industrial textil en Béjar es muy relevante dado que se conservan los edificios de un gran número de fábricas que se dispusieron a lo largo del Río Cuerpo de Hombre. El Ayuntamiento de Béjar impulsó una ruta por estas fábricas textiles que combina este patrimonio industrial con un rico patrimonio natural. Además, en una de esas fábricas se creó el Museo Textil de Béjar que permite conocer la maquinaria, proceso y detalles de la creación de telas. Se ubica en el complejo «San Albín» y pueden verse 34 grandes máquinas, uniformes militares que se elaboraban en Béjar, una colección de  botones o máquinas de coser.